viernes, 16 de diciembre de 2016

AL LIMITE DE LA LOCURA



Llueve y llueve de forma torrencial
y emerge efervescente la nostalgia,
puntual al cielo gris.
No es la lluvia, soy yo, que no sé dónde caer.
Qué no ubico la roca en la que estallar mi mar.
Qué elevo la mirada y se desvanece el horizonte
porque no hay valle para estas lágrimas sin piel.
Estoy condenada a los charcos turbios,
maquillados de una alegría
que clava su papel, en los ojos.
Soy libre, libre dentro de una jaula.
Soy libre, en la caverna de Platón
Soy libre, a la sombra de mi vida
mientras en el hueco del almanaque
se me entierran los días buscando las horas
que se infartan en un reloj que siempre espera
a que te traiga la noche para clavarme sus agujas,
hasta el fondo de mi amanecer.
No es la lluvia, soy yo.
Que dilato las gotas y perduran como Océanos.
Que invierto el tiempo en péndulos de arena
que palidecen sueños en desiertos,
en aras a las cenizas de un fuego
que se pierde y jamás regresa…
Sufro de un exceso de cordura
que me deja siempre en la cuerda floja
al límite de la locura.

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