martes, 6 de diciembre de 2016
TU CENICIERTA
Tú vas y vienes en todos los relojes,
cansado, de tanta realidad de calle
y yo de tanta fantasía de andar por casa.
Corremos detrás de los ratos que se nos escapan
en horarios precarios pegados a los párpados,
que sueñan dormir hasta tarde.
Lejos quedan los bancos de besos con lengua, los institutos de las miradas;
mas la juventud siempre será eterna en los baños de discoteca, en las risas que se beben los Sábados como si los Domingos no hubiera resaca.
No hay vuelta atrás, somos adultos; y como adultos sentamos las rutinas a la mesa para que coman todas juntas.
Y limpio sobre limpio, como si fuera a venir alguien, que siempre eres tú, tú todos los días; que trabajas tanto como para tener de todo, menos vida y siempre llegas tarde.
Para sentarte en tu sillón y yo en el mío,
para entretenerte en tu móvil y yo en el mío;
para formar parte de un diálogo, intenso,
pero vacío.
Mas aguantamos como verdaderos Titanes los años, como si Dios nos hubiera pegado con Loctite, quizás el secreto es que entre nosotros jamás hubo secretos.
-por muy surrealistas que nos parecieran-
Entre risas y llantos nos hicimos expertos en reinventarnos y quiero que sepas, que en tu pecho sigue anidando mi única certeza, cuando en todos mis mares, orillan dudas.
Cuando se acaba la fantasía y termina el cuento. En mi realidad, siempre hay un príncipe dentro de su princesa.
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