miércoles, 23 de noviembre de 2016
JUGANDO A SER NIÑA
Estoy convirtiendo mi poesía en un desguace al que arrojar todas mis desidias.
Ya no disimulo la tristeza,
me sobra tela para hacerme llorar.
Pierdo la ilusión como quien tira del extremo de un ovillo
el vaso me rebosa de vacío.
Me alimento de silencio
porque dicen que es La Paz,
más yo sólo encuentro
un infierno de pasos regresivos.
Me siento en lugares
que a menudo son personas
la cuenta atrás es insaciable
voy por el año 1997
y amenaza con llegar al principio.
La crisis de los cuarenta
me llega por adelantado
no fui nada de lo que quería ser
perdí los años como si fueran días,
en cadenas de amor a mi familia.
A veces, juego a ser una niña
porque siempre he sido adulta
mi hogar nunca fue un hogar.
Mi abuelo, del único que aprendí
Hoy son cientos de pájaros a-vuelo
cuando los miro, sé que está en mi.
Vivo en otra casa,
pero sigo siendo aquella casa
la humedad azul en su pared
la madera blanda y carcomida
unas ruinas que luchan
por mantenerse en pie.
No tiene remedio, no estoy triste...
soy triste; es mi estado de ánimo base.
La comprensión de un atisbo de la vida
es casi siempre existencialista.
Pero a veces, a veces juego a ser niña...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario