viernes, 25 de noviembre de 2016

VACIÁNDOME



Este poema va a ser largo
como largos se me hacen los días
intentando equilibrar la balanza
hacerme justicia, levantar la cabeza
y mirar de frente tu ausencia a la cara.
Largo, como las noches en las que desespero tratando de desechar la rabia,
de tragarme la ira,
esa que consume y echa de menos tu magia.
A cadena perpetua del frío ártico,
está castigado mi cuerpo entre estas sabanas,
que duermen sin saber de ti,
con la brutal verdad absoluta
de que ya no le perteneces nada.
Los amores, amor, no pasan en vano
y cuando se hace el silencio final
una se queda a solas odiándose,
simplemente porque ama.
Y debe acostumbrarse,
a los nuevos tonos sepia
al blanco y negro que lleva implícito
la inminencia de mi olvido.
Podría estar escribiendo cosas más bellas,
 pero no hay quien disimule la herida,
se me nota el infierno en las letras,
el dolor del desamor en la cara.
No le busques la profundidad a este poema,
son un saco sin fondo de palabras
que dejaste en el silencio de mi boca cuando te fuiste ,
que pernoctan noctámbulas buscando el alivio,
como si al ser escritas,
algo de tu vacío se llenara.
Es la única manera que encuentro de marchitar la primavera,
de nublar el cielo abierto,
de apagar todo el firmamento que dejaste encendido.
De olvidarte, al fin y al cabo, olvidar...
La preciosa, cruel y romántica manera
con la que me enamoraste.

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