El
segundo se entrega secular a la vida
nubes,
días azules, soles radiantes, lluviaslunas llenas, crecientes, menguantes
el movimiento restringido de los árboles
sombras proyectadas que se estiran y se encojen
olas, olas, olas y más olas que siguen a otras olas
gente, con prisa, sin prisa, que camina por las calles
la realidad se sucede y parece sencilla
entre puertas, ventanas, que se cierran y se abren
entre luces, que se encienden y se apagan
pequeñas e imperceptibles variaciones
a los ojos de quien espera tu llegada
para volver a ver el suceder del mundo
significativo, sonoro, distinto y vivo.
Mientras el aire de tu ausencia
se hace denso, tan denso,
que intuyo a peso su motivo.