Pulso frágil
carmesí.
Compás
desnudo.
Tu
corazón
y el
mío,
jugando a ser uno.
El
amor nos hace,
A ti y
a mí.
Piel,
trémula piel,
despierta
su
miel
y se
entrega
durazno claro,
al
paso de tus dedos
olvidando su matiz azul.
Tibios
que se mudan en sofocos,
bochornos rojos
de cereza
grosella
en la
tez.
Todo es azúcar.
Incandescentes
nuestros ojos
almibaran la penumbra
que
contiene tanta ternura
como
puede.
Pulsos rápidos
se
aceleran.
El
elixir en nuestras bocas
afluentes que desembocan
en los
mares de nuestro ser.
Alcanzando el clímax
dos
almas que se tocan,
por
primera vez.
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