El deseo que se enciende con los ojos
no es
llama.
Llama, es
el deseo
que se
enciende con el alma.
Dices que
necesitas con urgencia
apreciar mi
desnudez
sus formas,
su cromática.
Qué estás
cansado de adivinar
tras las
caídas
tras
bordados
los encajes
de mis trajes.
Y no creas
amor,
qué mi piel
no te reclama
Qué no me
cuesta
resistirme
a tus palabras
a tu
ternura y a tus besos.
Pero
permíteme éste lapsus
Permíteme
que te haga esperar
un tiempo
mi entrega.
No por
pudor, ni prejuicios
no por
vergüenza.
Sino porque
a veces quisiera
desprenderme del cuerpo
ese que tanto
confunde a los hombres.
Quiero
saber que no me amas por mis labios,
que no me
amas por mis ojos,
mucho menos
por mi cuerpo.
Quiero,
primero estar segura,
de que has
calado todavía más hondo
Que te has
enamorado
de mi
paraíso interno
Allí donde
toda forma
color y
sabor es posible
allí donde
guardo mi parte más hermosa
el milagro,
mi compasión, mi bondad,
la más
grande de mis bellezas.
Quiero que
aprecies
primero la
desnudez de lo inmaterial
allí donde
se edifica el amor
que nunca
muere.
Porque si
has de amarme para siempre
has de
hacerlo a ciegas.
Para que no
te molestes mis arrugas,
ni mis
canas, ni la flacidez de mi cuerpo
cuando la
juventud me supere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario