Se abre la mañana en coma de nuevo
y es un silencio que precede al olvido
donde hasta la más leve caricia duele
a flor de piel de lo vivido.
No vacilan las mariposas cuando
se desploman una a una
a este infierno.
Y me despierto con la inmensidad
de un vacío en medio de mi pecho.
Te echo de menos, pero no,
no quiero que vuelvas, tengo una herida
infectada por cada uno de tus poemas.
Me costaría hasta volver a leerlos.
Por lo demás,
no tengo todavía demasiadas fuerzas
para coger el camino de vuelta,
el corazón necesita sus tiempos
y es un silencio que precede al olvido
donde hasta la más leve caricia duele
a flor de piel de lo vivido.
No vacilan las mariposas cuando
se desploman una a una
a este infierno.
Y me despierto con la inmensidad
de un vacío en medio de mi pecho.
Te echo de menos, pero no,
no quiero que vuelvas, tengo una herida
infectada por cada uno de tus poemas.
Me costaría hasta volver a leerlos.
Por lo demás,
no tengo todavía demasiadas fuerzas
para coger el camino de vuelta,
el corazón necesita sus tiempos
No hay comentarios:
Publicar un comentario