Hay días en que da igual si la nube dibujó un elefante
o si encontré una mariquita roja con lunares negros.
Porque todo es tremendamente azul
y sólo me atrevo a contemplar
el alivio de una lágrima
en el envés de mi mano.
o si encontré una mariquita roja con lunares negros.
Porque todo es tremendamente azul
y sólo me atrevo a contemplar
el alivio de una lágrima
en el envés de mi mano.
Hay días que me duele la sensación de las sábanas
en el abrazo de la penumbra
y me siento tan débil que podría devorarme un mosquito.
Hoy fabricaré mi noche propia,
habrá galaxias en mi pecho para alojar la tristeza que ha venido a hospedarse,
hoy no buscaré el ritmo para este poema,
porque me pesan las manos mientras lo escribo.
Tampoco buscaré que me entiendas,
ni me molestará que no lo hagas.
La vida a veces tiene este sonido absurdo
a sordo y sabor a pan con nada,
tacto de guante áspero por la garganta.
Y sé que no debo seguir haciéndome más preguntas
mejor me tapo con la manta.
en el abrazo de la penumbra
y me siento tan débil que podría devorarme un mosquito.
Hoy fabricaré mi noche propia,
habrá galaxias en mi pecho para alojar la tristeza que ha venido a hospedarse,
hoy no buscaré el ritmo para este poema,
porque me pesan las manos mientras lo escribo.
Tampoco buscaré que me entiendas,
ni me molestará que no lo hagas.
La vida a veces tiene este sonido absurdo
a sordo y sabor a pan con nada,
tacto de guante áspero por la garganta.
Y sé que no debo seguir haciéndome más preguntas
mejor me tapo con la manta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario