viernes, 7 de octubre de 2016

EL OCASO DE LA ROSA


Vigoroso crece en el aire
 el tallo verde y vibrante.
 Se alza en círculos errantes,
 atrapando las caricias del Sol.

Sabe de la fortuna,
 que en sus entrañas reserva.
 Son necesarias las espinas,
 Para que la rosa florezca.

La densidad infinita en un punto,
 guarda el capullo, su Universo latente.
 Big Bag de fucsias y magentas.
 Explota, sin reserva, todo su amor.

Y es cuando la rosa altiva y tersa,
 en el punto máximo de su belleza,
 expone también toda su fragilidad,
 su terciopelo, su olor...

Efímera y fugaz existencia,
 cuyo fin último no es más que enamorar,
 la atención de quién la observa.

Comienza la flor a aceptar su quimera,
 a secarse en su sueño profundo.
 Desnuda, brama su alma ante el mundo...
 sus amarillos, azules y violetas.

Se estremece, perenne infinita en la memoria.
 Se desploman, sus pétalos sobre la mesa.
 Se consume, en negros y borgoñas
 Y aun así sigue siendo bella...

No hay comentarios:

Publicar un comentario