Me quedé dormida en tu poema
allí acurrucada entre verso y verso
agotada en la estrofa final de esta pelea...
te entregué todas mis armas sin aliento.
y en el colchón mullido de todas tus palabras.
sentí que acariciabas, una a una, mis heridas.
descansé al fin entre tus brazos intangibles.
desprendí mi alma de su pesado cuerpo.
me reuní contigo en la penumbra
en las cuerdas invisibles de los paralelos.
y Morfeo sigiloso cerró la puerta,
y muy prudente nos guardó este secreto
para que pudiéramos dormir tranquilos y restados de este mundo,
en algún lugar recóndito, de este nuestro, Universo.
allí acurrucada entre verso y verso
agotada en la estrofa final de esta pelea...
te entregué todas mis armas sin aliento.
y en el colchón mullido de todas tus palabras.
sentí que acariciabas, una a una, mis heridas.
descansé al fin entre tus brazos intangibles.
desprendí mi alma de su pesado cuerpo.
me reuní contigo en la penumbra
en las cuerdas invisibles de los paralelos.
y Morfeo sigiloso cerró la puerta,
y muy prudente nos guardó este secreto
para que pudiéramos dormir tranquilos y restados de este mundo,
en algún lugar recóndito, de este nuestro, Universo.
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